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Por qué no deberíamos renovar nuestros dispositivos con tanta frecuencia



Por qué no deberíamos renovar nuestros dispositivos con tanta frecuencia


Introducción
Cada día, millones de personas en todo el mundo renuevan sus dispositivos eléctricos, como ordenadores, baterías de coche o teléfonos móviles.
¿Somos conscientes de los materiales, energía y agua necesarios para producirlos?
¿Somos conscientes de los problemas medioambientales causados por el tratamiento de este tipo de residuos?
¿Es la minería indispensable para obtener algunos de los metales semiconductores necesarios para producir estos elementos?

Impacto negativo
El uso de componentes electrónicos basados en semiconductores es cada vez más popular gracias a la proliferación de los aparatos electrónicos, como ordenadores, teléfonos móviles o algunas baterías de coche. Además, estos dispositivos suelen renovarse periódicamente, lo que aumenta la necesidad de producción y el volumen de residuos.
Los metales raros son el próximo «oro negro». Sin ellos, la mayoría de las tecnologías verdes, desde las turbinas eólicas hasta los coches eléctricos o los paneles solares, no funcionarían. Los metales raros son un grupo de unos treinta metales en bruto y suelen tener nombres llamativos, como wolframio, cobalto, tántalo, indio o galio (Pitron, 2018).

El uso habitual de este tipo de componentes electrónicos tiene dos problemas principales para la sostenibilidad del medioambiente:
En primer lugar, requieren el empleo de metales semiconductores que se adquieren mediante la minería, una actividad muy contaminante. La minería implica la alteración de grandes cantidades de tierra, el uso de abundante agua y energía para extraer metales a partir de minerales y la producción masiva de agua y tierra contaminadas. Además, esta actividad suele llevarse a cabo en regiones como América del Sur y África donde, en muchos casos, las normativas ambientales y de seguridad en el trabajo no suelen seguirse correctamente.
La extracción y el refinamiento de metales preciosos causan daños medioambientales desmesurados. El uso de este tipo de metales para tecnologías verdes y digitales supone la extracción de cantidades enormes de roca y el empleo excesivo de ácidos. Para purificar una tonelada de tierras raras se necesitan 200 metros cúbicos de agua. Durante este proceso, el agua se contamina con metales pesados y acaba volviendo a ríos y acuíferos o a la tierra sin ningún tratamiento previo (Pitron, 2018).
En segundo lugar, el hecho de que los aparatos para los que se usan dichos componentes electrónicos se renueven tan a menudo hace que el número de objetos usados sea cada vez mayor. Estos dispositivos contienen metales pesados altamente contaminantes que no se pueden tratar en vertederos convencionales. Además, los procesos para recuperar el metal son muy costos desde el punto de vista energético y económico, por lo que en muchos casos no resulta rentable.

Buenas prácticas
Se recomienda reutilizar y reparar los aparatos electrónicos siempre que sea posible, al igual que limitar la compra de nuevos dispositivos. Por ejemplo, si el problema de un teléfono móvil es que la batería ya no funciona adecuadamente, es preferible cambiar únicamente la batería en lugar de comprar un nuevo móvil. De este modo, se ahorra dinero y se ayuda al medioambiente.
En caso de que cambiar el aparato al completo sea inevitable, este no debe desecharse junto con la basura doméstica. El modo adecuado de deshacerse de este tipo de productos es llevarlo a un punto limpio, los cuales pueden encontrarse en prácticamente cualquier ciudad o comunidad de gran tamaño.
Además, algunas empresas como Vodafone o Apple tienen iniciativas de recogida de dispositivos antiguos para sus clientes. Así, ayudan a reducir la cantidad de residuos reutilizando algunos de los componentes de las unidades usadas.

Retos actuales y futuros
Tras haber dependido primero del carbón y luego del petróleo, la sociedad europea, en su transición hacia energías renovables, se verá limitada en el futuro por las reservas de metales raros. El protagonismo de los metales raros en el desarrollo de tecnologías verdes y digitales tiene grandes consecuencias, no solo para la transición ecológica, sino también para las políticas industriales y la geopolítica en Europa y el resto del mundo.
Hacen falta más pequeñas empresas locales centradas en la economía circular y en la reutilización. Ya que, según los pronósticos, se tiran más de 50 millones de toneladas de desechos electrónicos cada año y solo el 20 % de estos desechos se recicla. Lo que demuestra que todavía existe un filón comercial por explotar.
También serían necesarios más puntos limpios en los que poder reciclar los aparatos electrónicos. Si no hay ninguno disponible en tu localidad, puedes preguntar por ello y solicitarlo a las administraciones locales.

Otras fuentes de referencia
https://www.euronews.com/green/2022/02/01/south-america-s-lithium-fields-reveal-the-dark-side-of-our-electric-future

https://www.santander.com/en/stories/how-to-keep-electronic-devices-from-going-to-waste

https://www.itu.int/en/mediacentre/backgrounders/Pages/e-waste.aspx

https://www.greeneuropeanjournal.eu/dirty-rare-metals-digging-deeper-into-the-energy-transition/

https://www.eldiario.es/ultima-llamada/metales-estrategicos-reciclaje-compra-publica_132_8800152.html


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